7 de agosto de 2006

mariana quería... la pobre

Mariana quería un hombre macho
un hombre que se rascara los huevos
y escupiera por la calle
que la dijera "bajate las bragas que te vi a escocer"
que viera el futbol mientras ella cuidaba de los niños.
 
Mariana no podía imaginar estar con otro hombre
que no tuviera el pecho lleno de pelos
que se lavara más de una vez por semana
y que recogiera la ropa cuando se levantara.
 
Mariana quería sentirse mujer objeto
porque eso la daba morbo.
 
Ella era feliz pensando en un ibérico
que la dejara sin poder caminar durante tres días al menos,
que la ensuciara la cocina
y que no tirara de la cadena del váter trás mear manchando la tapa.
 
Mariana soñaba con un chulo
que se pillara unas cogorzas tremendas los fines de semana
con los amigotes
y que al volver a casa la cogiera de los pelos
para obligarla a comer berengena de la huerta.
 
Mariana anhelaba tener un marido celoso
que no la dejara llevar escote
y que no la permitiera ir de compras,
un esposo que la dejara en ridículo delante de todos
por sus maneras de macho.
 
Pero Mariana salió durante años en busca
de su anhelado amor
y no encontró más que metrosexuales
con camisitas planchadas, potingues en la cara y peinados último modelo.
 
Se desesperó al ver que sólo encontraba niños
que salían por chueca, comian las aceitunas con tenedor y no
eructaban después de beber su cola light.
 
Mariana se volvió lesbiana, se fué a Burgos a vivir con su novia,
se casó por lo civil después de tener una niña por fecundación in-vitro,
tuvo un perro y abrió un taller de coches.
 
Y hoy abrió la puerta del despacho y vió al repartidor de ruedas.
Era su macho.