
Encontrábase Petete a la orilla del mar, en el puerto de Santurce.
Tras de él, Eloisa estaba haciendo calceta sentada sobre una moto acuática sin motor.
-Oh cuan bonita es la primavera- dijo la Elo antes de que una piedra aplastara su cabecita contra las losas del paseo marítimo.
Petete recogió la información en un rollo de pergamino a modo de libro para que pudiera ser útil en un futuro.
Mientras escribía, un pequeño torito bravo procedente de Cabarceno bufó tras él diciéndole.
-Oh Petete ¿Porqué escribes todo lo que te pasa como un loguero en época ancestral?
Petete quedose pensativo y reflexivo como el verbo masturbarse. Erizósele los pelos del tronco (no entiéndase del pene sino del tronco corporal) dado que el bicho le bufó palabras entendibles.
-Oh cabestro ¿Por qué hablas tú el lenguaje humano?
-Oh Petete, Yo cabestro soy pero mi corazón más que humano ha de ser - respondiolo
Petete recogió las palabras del cabestro y llamó por mensajería instantánea a su apoderado Leoncio para consultar las dudas surgidas durante el día en curso.
-Oh Leoncio, inteligencia supina en este mundo, ¿cualo podríase ser el motivo por el que un cabestro hablome en el puerto de Santurce esta misma mañana?
-Oh Petete hijo de la providencia y de la soltería, yo, rey de la inteligencia y de los saberes eternos respóndote que no sé si la voz hallábase en tu entrecráneo o en tu oído externo por lo que no puedo sugerir respuesta alguna.
-Oh Leoncio, entiendo que no puedo pedir más, Ínstole a su majestuosa merced a pasearse por el puerto para hallar al cabestro hablador.
-Oh Petete yo Leoncio paseareme en el día de mañana por el puerto.
Y así quedó pendiente que el día siguiente buscaran al torito guapo en el puerto.
Enllegándose a las orillas de mar encontrose con varias masas cerebrales esparcidas.
-Oh sesos - probolos y dijo - de Eloisa son.
Camino la jornada entera pero ningún toro hablador halló. Volviose a la mansión leoncia sin hallar huella del cabestro.
A la mañana siguiente, el cura del pueblo repicaba a misa.
En la homilía explicó vehementemente la falta de un cráneo en el pueblo. Eloísa fue rezada en la eucaristía. Desde los atrases de la iglesia un bufido resonose en la estancia.
El pueblo estableció la dirección de su cráneo hacia atrás.
-Oh - dijo el sacerdote- un torito guapo es.
-Oh no, Torito de Reinosa soy - apostilló el animal.
-Oh - musitó el pueblo - Torito malo es. Matémosle para evitar cornada en carne ajena.
-Oh no - dijo el cura- en la casa del santísimo elevado no puede haber muerte toril.
-Oh vaya- dijo el pueblo - saquemos al torito fuera de la casa de Dios y toreémosle hasta sacarle las vísceras.
-Oh -dijo el bovino- yo Toro de Reinosa soy, mal toro no soy. Tengo estudios.
-Oh estudios - dijo el pueblo en respuesta - dejémosle hablar al torete.
-Oh gracias- dijo el amontillado- yo busco vaquilla para ir a Bilbao conmigo en busca de otros pastos.
Varias doncellas presumidas aflojaron las piernas en la iglesia. Ellas, orondas, hinchadas, mofletudas, carnosas y con las tripas aglomeradas nunca pensaron que siendo tan anchas como castilla pudieran ser suficientemente consideradas vacas para casarse con un torito.
Pero este torito era tan guapo que bien valía la pena.
2 comentarios:
JOOOOOOOOOOOOOOOOOODER!
A ver yo me reconozco en cierto personaje jajajajajaja y alguno otro tambien pero....quien coño es la Eloisa???
Ains tas pa llevarte con la peluquera loca, para que asi no hable sola jajaajajaja
Ma gustao mucho el relato y gracias por lo que dices jijiji
Un besuco
Instóle su psiquiatra a dejar la ingesta de tan severa medicación, pués pocimas y mejunjes nunca fuerón amigas del intelecto sano y menos aún del viril miembro o difunto según se conoce por ciertos seres poco fornicables.
Él, espantado por tan repentina cornada de la vida no pudo más que arguir que algo no deseado estaba a punto de pasarle, sin duda estaba siendo víctima de una conjura de la cual no podría escapar sin el tan preciado Soma. Llegole la luz al rostro y sin ningún reparo agarrole al psiquiatra sus rídiculos y amorfos testiculos y engullolos como si de dos flanes Dull de se tratasen.
Ay amigos! cuan amarga es la vida sin soma que me vendiga o flan que se me resista.
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