3 de octubre de 2006

Ardores

Con ese vapor cálido
me despierto en las mañanas.
Con tu sexo retozando
con mi lengua hirviendo
me apresuro a empezar un día
que no será el último.
La última hazaña,
por hoy,
mi roja punta de flecha en tí.
 
Tu ilustre cuero
sudando
entre la espesura de mi selva
recorriendo mis pliegues
y mis cimas
te orientas al sur.
 
No, no va a ser la última hazaña
ni siquiera una escapada.
Mis ojos te comen entero
y me miras girando la cabeza
para arrancarme un orgasmo
que llega al cielo.
 
No, no va a ser la última,
quizá será la de mañana.
Por hoy ya vale, mi amor
por hoy es la última hazaña.